domingo 13 de noviembre de 2011

Romanza en Fa

Dejé de escuchar sus pasos junto a mí, y solo el canto triste del violín en  la Romanza en Fa de Beethoven entretejió los recuerdos, que uno a uno aparecían y se esfumaban con el mismo inapelable anacronismo. En el lugar correcto, y en el momento equivocado. La perfección es una ilusión, y lo imperfecto a veces, es simple y grotesco.
¿Qué es lo que queda, si no queda nada? Pero pesa tanto.

4 comentarios:

RECOMENZAR dijo...

Pocas palabras claras de explicar un texto breve.. que me dejana pensando ...en mi pensar........

mikkonoss dijo...

Pensar. Pensamientos. Una de las pocas cosas, que en este mundo, pueden ser absolutamente nuestras.

José A. García dijo...

Cuando no queda nada queda precisamente eso, nada.

Creía que habían abandonado el blog, un gusto volver a leerte!

Saludos

J.

mikkonoss dijo...

Entonces, nada, no es exactamente eso: nada.

Solo viajo a otra dimensión, más nunca me he ido...

Letra chica

Aqui solo hay ficción, y cualquier similitud o coincidencia con la realidad, solo es casualidad. ¿Quien puede decir cuando se parecen? ¿Cuando coinciden? Solo diré que jamás logré separar la una, de la otra...

Entre el cielo y el infierno.

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